24 de enero de 2026
Las estafas digitales vinculadas a operaciones bancarias y aplicaciones móviles se han convertido en un problema cada vez más visible en la provincia de Las Tunas, donde numerosos ciudadanos denuncian haber sido víctimas de fraudes sin recibir respuestas claras de las instituciones encargadas de investigar los hechos.
Un sondeo realizado por el periódico provincial 26 mostró que 84 % de los participantes en una encuesta reconoció conocer a alguien que ha sido estafado o haber sufrido personalmente este tipo de delito.
Los testimonios recogidos por el medio reflejan una creciente percepción de impunidad y frustración entre los afectados.
Uno de los lectores, Manuel Quesada, relató que presentó una denuncia en octubre de 2025 tras ser víctima de una estafa y que, pese a aportar información detallada, no ha recibido respuesta hasta el momento.
Según explicó, entregó datos como el número de tarjeta a la que se realizó la transferencia y el teléfono asociado al fraude.
Historias similares aparecen repetidas en los comentarios de los lectores. Esperanza Zaldívar Hechavarría contó que su caso ocurrió a finales de 2024 y que incluso logró identificar el nombre completo del presunto estafador, así como los números de tarjetas bancarias involucradas.
Aun así, asegura que no ha recuperado el dinero ni ha recibido avances en la investigación.
Otros testimonios señalan experiencias similares. Algunos ciudadanos aseguran que al acudir a la Policía para denunciar el fraude perciben falta de interés o respuestas limitadas, incluso cuando las víctimas presentan datos que permitirían rastrear las transferencias o los números telefónicos utilizados.
Las estafas descritas por los lectores suelen utilizar llamadas telefónicas o mensajes que aparentan provenir de instituciones bancarias o servicios asociados a Transfermóvil.
En algunos casos, los delincuentes inducen a las víctimas a introducir códigos numéricos en la aplicación que terminan convirtiéndose en transferencias de dinero hacia cuentas controladas por los estafadores.
Según otra encuesta citada por el periódico, 60 % de los participantes identificó correctamente como fraude las llamadas que solicitan el PIN bancario o la instalación de aplicaciones, mientras que el 56 % reconoció el riesgo de vincular cuentas de mensajería mediante códigos enviados por terceros.
Sin embargo, solo el 12 % detectó el peligro de ciertos mensajes que simulan confirmaciones automáticas del sistema bancario.
Entre los comentarios publicados por los lectores también se menciona el uso de códigos con ceros a la izquierda para inducir transferencias involuntarias mediante Transfermóvil.
Algunos usuarios consideran que este método expone posibles vulnerabilidades técnicas dentro de la propia aplicación.
La situación ha generado cuestionamientos sobre la coordinación entre instituciones como la Policía Nacional Revolucionaria, el sistema bancario y la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba.
Varios lectores sostienen que tanto los bancos como las telecomunicaciones poseen información que permitiría rastrear transacciones y números telefónicos utilizados en los fraudes.
Otros ciudadanos plantean que sería necesario bloquear con rapidez cuentas bancarias o líneas telefónicas asociadas a estafas para evitar que el dinero siga circulando hacia los responsables.
Ante el incremento de estos delitos, el Banco de Crédito y Comercio también emitió alertas sobre el uso de la aplicación de mensajería WhatsApp como uno de los canales empleados por estafadores para engañar a las víctimas.
Mientras las autoridades recomiendan denunciar formalmente cada caso y conservar evidencias como capturas de pantalla o comprobantes de transferencias, el sentimiento predominante entre los lectores consultados sigue siendo de preocupación y desconfianza.
Las publicaciones sobre el tema han generado un amplio debate en redes sociales, donde miles de usuarios comparten experiencias similares y reclaman respuestas más rápidas y coordinadas ante un fenómeno que, según las propias encuestas del medio local, ya forma parte de la vida cotidiana de muchos cubanos.
Este patrón de inacción institucional no es exclusivo de Las Tunas. La Policía de Camagüey llegó a negarse a investigar un intento de estafa en un caso documentado anteriormente.
Las modalidades de fraude se han diversificado y sofisticado. Investigaciones previas han expuesto la vulnerabilidad técnica de la aplicación Transfermóvil, que los estafadores explotan para vaciar cuentas bancarias de ciudadanos desprevenidos.
La situación ha obligado a las propias instituciones financieras a tomar medidas. En abril, el Banco de Crédito y Comercio en Matanzas emitió una alerta pública, mediante la cual advirtió a sus clientes sobre nuevas técnicas de engaño que circulan a través de aplicaciones de mensajería.
Entre las trampas más frecuentes también se encuentran los casos similares vinculados a falsas agencias de envíos de paquetería, donde los delincuentes suplantan la identidad de empresas conocidas para robar dinero a familias que esperan remesas o encargos del exterior.
Fuente: cibercuba.com
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