29 de enero de 2026
David Dusster
Sin un líder de consenso en el exilio y sin referentes opositores claros en el interior del país, la figura de Raulito, el nieto favorito de Raúl Castro, conocido popularmente como ‘el cangrejo’, ha ido ganando peso en Cuba para liderar la transformación del régimen comunista bajo la presión de Estados Unidos desde que fue aceptado por Washington como interlocutor en las conversaciones que empezaron en mayo.
Personaje misterioso y de trayectoria poco publicitada, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, de 42 años y coronel del ministerio del Interior, exhibe un estilo informal y un vestuario de grandes marcas internacionales como Hugo Boss o Hermès, caprichos que alimentan la esperanza en Estados Unidos de que sea más proclive a admitir reformas capitalistas en Cuba.
El nieto favorito empezó a ser visto en público cuando ejercía de guardaespaldas de Raúl Castro, función que todavía cumple. Acompañaba a su abuelo a todos los viajes y reuniones oficiales cuando era presidente (2006-18), siempre tan cerca de él que alguna vez generó problemas de protocolo. Ocupa desde 2015 el nebuloso cargo de jefe de la Dirección General de Seguridad Personal, y algunos sectores afirman que eso incluye ser el responsable del servicio secreto de Cuba. Tiene un perfil parecido al de Vladimir Putin cuando era funcionario del KGB, con poca formación -se sabe que estudió en la escuela militar Los Camilitos- pero acceso ilimitado a información confidencial. Además, por su origen, goza de influencia en toda la isla y lleva una vida de privilegios. Si se dice que Raúl Castro es el poder en la sombra de Cuba, el cangrejo es la sombra del poder.
Raulito está siendo la figura clave de las conversaciones secretas entre Estados Unidos y el régimen comunista , que según dijo esta semana el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, están estancadas. El cangrejo, que ya se ha reunido con el secretario de Estados Marco Rubio y el director de la CIA, se ha postulado para seguir negociando, incluso directamente con el presidente Trump, como declaró en una entrevista con el periódico USA Today.
En esa entrevista se mostró como un posible líder de futuro de la isla. Recibió a los periodistas en el que años atrás fuera el despacho presidencial de Raúl Castro, en el edificio de la Asamblea Nacional, y respondió a las preguntas bajo una foto tamaño póster de un saludo fraternal entre su abuelo y del fallecido líder Fidel Castro.
Posible recambio
Raulito exhibe una vida de lujo que, para Estados Unidos, le haría más sensible al aperturismo del régimen de la isla
No escondió a USA Today su afición al lujo, como lucir un reloj Rólex. “Me sabe mal que los cubanos no puedan vivir como lo hago yo”, se justificó en el periódico estadounidense y dijo tener para Cuba “una visión de prosperidad que resulta difícil de imaginar”.
Raúl Guillermo Rodríguez Castro nació con seis dedos en una mano y de ahí el apodo de ‘el cangrejo’, aunque de ese defecto físico queda apenas, tras someterse a varias cirugías, una cicatriz. Sus padres eran Déborah Castro, la primogénita de Raúl Castro y el general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, que ayudó a crear y acabó presidiendo hasta su muerte en 2022 el conglomerado empresarial Gaesa, que controla la mayor parte de la economía de la isla y que se ha convertido en uno de los principales objetivos de las sanciones de Estados Unidos.
Aunque tiene fama de ser tímido y familiar, ‘el cangrejo’ frecuenta la noche de La Habana, siempre rodeado de la élite musical y deportiva de Cuba. Los deportes extremos y el béisbol son sus pasiones y gusta de viajar en jet privado, sobre todo a Panamá.
La carta principal de Raúl Guillermo Rodríguez Castro es que no figura en la lista negra de EE.UU. Desde mayo, Washington ha aplicado nueve rondas de sanciones a Cuba y ha incluido a 31 personas y 49 empresas. Sin embargo, este verano el New York Times revelaba que un detenido de la mafia cubana del estado mexicano de Quintana Roo acusaba a Rodríguez Castro de estar involucrado en esa organización.
Impopular
El analista Sebastián Arcos cree que nadie de la ‘familia real’ cubana puede ser el líder de la transición
Sus desventajas son las dudas sobre su capacidad y falta de experiencia y su origen. Sebastián Arcos, director en funciones del Centro de Investigación de Cuba en la Universidad de Florida, sostiene que Rodríguez Castro, “es inaceptable, como líder de una transición, para la oposición interna en Cuba o la externa en Miami. Porque es miembro de la ‘familia real’, que es como los cubanos llaman a la oligarquía cubana. Nadie que lleve el apellido Castro o que esté indirectamente relacionado con la familia puede serlo”.
Para Arcos, hijo y sobrino de revolucionarios que lucharon por la democracia en Cuba y que acabaron siendo disidentes, el papel del nieto favorito de Raúl Castro ya ha terminado pues las conversaciones con Estados Unidos han descarrilado “y ahora estamos en un impasse porque Cuba no quiso aceptar las condiciones de Estados Unidos”.
Sebastián Arcos
“Con Trump es imposible de predecir qué pasará en Cuba
Sebastián Arcos no ve las condiciones para que se produzca una transición democrática en Cuba, como ocurrió en España, Brasil, Chile o la Europa del Este “por la intolerancia de este régimen, empeñado en no dejar el poder a costa del bienestar del pueblo e incluso del futuro demográfico de la nación cubana”. Arcos desdeña las reformas económicas anunciadas, que califica de “agua con azúcar”, una expresión muy cubana, y no descarta que La Habana logre resistir. “A mí me resulta difícil ver cómo puede sobrevivir a la situación actual, pero tienen un largo récord de sobrevivir a situaciones difíciles, aunque esta es, sin duda, la más difícil de todas”. Ernesto Hernández Nozaragay, profesor de la Universidad de Sinaloa experto en la isla, define el intento de apertura del régimen cubano como “una perestroika sin glasnost”, un intento de abrir la economía y dejar intacta la política, sin renunciar al partido único, el control de los medios de comunicación, ni autorizar la oposición. Carlos Rodríguez Arechavaleta, investigador de la Universidad Iberoamericana de Ciudad de México especializado en historia de Cuba, dibuja cinco escenarios posibles de futuro, desde una continuidad autoritaria reforzada hasta un colapso total del régimen, que es lo que considera más probable. Y, en un artículo académico reciente, habla de “diálogo táctico” en el que Cuba quiere abordar temas técnicos y a evitar reformas estructurales Según Arcos, hijo de disidentes, “todo es posible porque el presidente Trump tiene una manera muy peculiar, muy transaccional, de llevar la política exterior”.
David Dusster
Periodista, reportero y viajero. Redactor jefe de Narrativas Visuales de ‘La Vanguardia’. Profesor asociado del máster de periodismo BCN-NY de la UB. Premio Unicef (2001), Premi del Consell de Benestar Social (2002) y Premio Tiflos (2010)
Fuente: lavanguardia.com
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